En primera fila ¡Cinismo de autoridades! Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*

CABAÑASTodo parecía indicar que el salario mínimo tendría un importante ascenso a partir de enero. La iniciativa de ley de desindexación del presidente Peña Nieto para desvincular el salario de multas, tarifas, hipotecas y pensiones era la aparente pieza clave para avanzar en ese sentido, pero todo quedó en sueños para los trabajadores: Sólo fue de menos de tres pesos diarios.

En efecto, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) anunció este lunes 29 de diciembre que el incremento al salario mínimo de 2015 será de 2.81 pesos para el área “A”, donde se ubica el Distrito Federal, y 2.78 pesos para la “B”, a la que pertenece Quintana Roo, con lo que los sueldos ascenderán a 70.10 y 66.45 pesos mensuales, respectivamente.

Así, el ridículo ofensivo incremento  no alcanzará ni para un boleto del Metro, y si consideramos la devaluación de la moneda y el “gasolinazo” que se avecina para el próximo primero de enero -que se calculará en base a la inflación anual-, no se trata realmente de un aumento, salvo por la mera operación aritmética

En otras palabras, el “generoso” aumento de la Comisión, a cuyo presidente, Basilio González Núñez, no le preocupa en lo mínimo -¡claro!, él gana cerca de 2.7 millones de pesos anuales-, no alcanza ni para un pan dulce, mucho menos para un cuarto kilo de tortilla, con lo que los trabajadores de México sigue sufriendo el salario mínimo más bajo del mundo.

Empero, el funcionario devenga 2 millones 81 mil 600 pesos anuales, más 39 mil 600 de un bono de protección al salario, 75 mil 800 pesos de pago de seguros, 275 mil 211 pesos por concepto de fondos y seguros de ahorro para el retiro, y 270 mil pesos por condiciones de trabajo, contratos colectivos y otras remuneraciones, para un total de ¡2 millones 798 mil 600 pesos!

En efecto, el ofensivo ingreso de González Núñez equivale al jornal mínimo de 115 personas, mientras que la Comisión destina más de 28 millones de pesos a la elaboración de estudios económicos para determinar el incremento del salario, aun cuando cada año define que el porcentaje de aumento sea igual a la inflación estimada. Incluso, en los dos sexenios anteriores el ajuste ha sido de dos pesos en promedio.

Así las cosas, nos preguntamos, ¿Quién dice que los sueldos en México son los peores del mundo? En realidad, un pequeño grupo de funcionarios públicos ha maquinado para asignarse ingresos que están entre los mejores del planeta, desvergonzadamente ellos mismos se denominan representantes “populares”, ya que se trata de los legisladores, aún encabezados por el PRI.

Hace apenas unas semanas, la Cámara de Diputados aprobó los gastos del gobierno federal para 2015, y en el decreto respectivo aparece la nómina. ¿En algún país del mundo habrá un presidente de la Suprema Corte de Justicia que perciba 6 millones 760 mil pesos anuales y un aguinaldo de 586 mil pesos, como el Ministro Juan Nepomuceno Silva Meza?

Sin ningún temor a perder, podemos apostar que no, pese a que, irónicamente, el funcionario fue uno de los que votaron en contra de que se realizara una consulta nacional para incrementar el salario mínimo, ya lo vemos, infinitamente menor al suyo. Su sueldo es el más elevado de la jerarquía burocrática, incluso mayor al del presidente de la República.

No obstante, al igual que otros funcionarios, Peña Nieto tampoco pasa apuros que digamos con sus casi 4.3 millones de pesos al año y un aguinaldo de 425 mil 478 pesos, mientras que el recién electo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el cuestionado Luis González Pérez, seguramente ya está enterado de que le espera un año de bonanza: 4 millones 195 mil pesos, súper aguinaldo y una generosa partida de gastos para viajar a donde quiera.

Otros que también vivirán en el paraíso presupuestal son los nuevos titulares del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), Ximena Puente de la Mora; del Instituto Federal de Telecomunicaciones, Gabriel Contreras Saldívar, y de la Comisión Federal de Competencia, Alejandra Palacios Prieto. El encargado de echarle un ojo al dinero público para que lo manejen sin aprovecharse demasiado es Juan Manuel Portal Martínez.

El hombre es el titular de la Auditoría Superior de la Federación, que tampoco pasará necesidades con sus 4 millones 246 mil pesitos anuales y 404 mil pesos de aguinaldo para su arbolito navideño. Por supuesto, los diputados y senadores fueron los primeros en asegurar sus ingresos y moches al autorizar el proyecto propuesto por la Presidencia, el más alto de la historia ¿Cuál crisis?

Por el contrario, en el caso de nuestros pobres obreros, hasta el 11 de noviembre de 1991, cuando subsistíamos con los “antiguos” pesos, existían tres regiones geográficas, donde los salarios mínimos eran de 13 mil 330, 12 mil 320 y 11 mil 115 pesos diarios, respectivamente, aunque a partir del 1 de enero de 1003, se “regularizaron” en 14.27, 13.26 y 12.05 “nuevos” pesos, respectivamente.

A partir del 27 de noviembre de 2012 desapareció la zona geográfica “C”, y la “”B” se integró a la “A”, con lo que los salarios mínimos fueron de 62.33 y 59.08 pesos, mientras que en los años siguientes “aumentaron” a 64.76     y 61.38 pesos (2013), 67.29   y 63.77 pesos (2014), y 70.10 y 66.45 pesos a partir del 1 de enero de 2015.

Hasta hoy, todo mundo ignora exactamente qué procedimiento utiliza la Conasami para determinar los salarios mínimos que deben aplicarse, pero, de lo que sí estamos ciertos, es que dista completamente del procedimiento establecido en los Artículos 568 y 569 de la Ley Federal del Trabajo, y el enunciado del Artículo 90 segundo párrafo de la misma ley, que dice: “El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos” (sic).

El tema de la necesidad de aumentar los sueldos lo puso de moda el presidente Obama, cuya lógica impecable es que sin un sueldo digno, un trabajador no puede aspirar a un mínimo de bienestar. En México puso el dedo en la “llaga” el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al señalar a principios de 2014 que México requieren de dos salarios mínimos (120 pesos diarios) para estar arriba de la línea de bienestar.

Así las cosas, con motivo del Día del Trabajo, el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, adoptó el primero de mayo la bandera de impulsar un incremento importante del salario mínimo con una propuesta seria y fundamentada que 90 días después presentó su secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, y poco después la Asamblea del DF aprobó la ley que desvincula el salario mínimo de multas y sanciones para demostrar voluntad política.

Entonces Peña Nieto retomó el tema a nivel federal, al presionar en la Comisión de Salarios Mínimos para determinar el incremento del 2015, para lo cual Mancera propuso un salario diario de 82 pesos. Se ignoraba cuál sería la posición de la Comisión, pero era altamente probable que Mancera ganara el debate…, tal y como ocurrió. Enhorabuena para él y para el 12% de mexicanos que aún subsisten con mil 300 pesos mensuales.

El salario mínimo en México lo regula la Ley Federal del Trabajo, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de abril de 1970, la cual es reglamentaria del Artículo 123 constitucional. Dicha ley dispone en su artículo 90 que salario mínimo es “la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo”.

Así, aclara que “deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Se considera de utilidad social el establecimiento de instituciones y medidas que protejan la capacidad adquisitiva del salario y faciliten el acceso de los trabajadores a la obtención de satisfactores”

¿Cumplen México esa ley? O se viola flagrantemente la Constitución.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto, periodista yucateco avecindado en Chetumal, Quintana Roo, con más de 37 años de trayectoria como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, también ha fungido como Jefe de Información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y publicado tres libros.

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